7/27/2006

Takilla

Varios me han hueveado últimamente por esta palabrita. Es como la palabra del semestre. Desde que me acuerdo, que aproximadamente cada seis meses me rallo con una palabra y una frase y la uso hasta el cansancio. Después de seis meses se va sola… sin que la alcance a echar de menos… pero es remplazada por una nueva que viene a primero a refrescar y luego a aburrir a mis interlocutores frecuentes como familiares y amigos.


Simio amiguis chilensis bored


Con el Guatón Celeurux usamos el “guarro” como un año, extraído directamente de unos comics xxx españoles. Era bastante gracioso. Salía un cíclope con una anatomía ENORME… y le decía a una mina que estaba poseyendo: TOMA, PERRA, GUARRA, MAMONA, ESTA ES LA ESTACA DEL PLACER!!!. Nos reímos una semana entera y empezamos a decirle “guarro” o “guarra” cualquier situación o persona, o animal, o acto, o actitud. De esa forma, la palabrita aburrió a toda la gente.


Traducción "guarra" de una pelicula gringa el ezpañol


Luego vino el “biuti”, extraído directamente del “beauty” gringo. No sé exactamente de donde salió…. Pero era usado para todo. Significaba bueno, malo, más o menos, horrendo, chanta, rico, fome, chico, cualquier cosa! Todo era biuti.
En la actualidad, estamos aplicando el “takilla”. Ha renacido desde las cenizas la palabra que los viejos hicieron morir a fines de los 80. Porque claro… las palabras juveniles se van a la chucha cuando las empiezan a ocupar los viejos. Por eso el “bakán” o el “piola”, se han salvado de morir. Por alguna razón, los viejos nunca se han decidido a usarlas. Pero el Takilla, fue usado hasta el cansancio. Y pasó a ser tan poco usado como el término “pato malo” para referirse a los flaytes, chorizos, cumas, o tujas.


Jorge Aedo, ordeñando el concepto "takilla" para dejarlo en desnutrición depués.


En la actualidad, el término “takilla” se levanta para imponerse al “Kitsch”. Esa corriente huevona creada por la industria para engrupir adultos jóvenes con discos de Pablo Ruiz. El “Takilla” viene a demostrar al mundo que no existen los placeres culpables como Camilo Sesto, o Dyango… simplemente porque NO TIENEN POR QUÉ SER CULPABLES. Que chucha. Nos criaron con la radio Aurora, y nos gustan mucho algunos temas de los Iracundos, o de Yuri, o los temas de los monos animados, Y NO SENTIMOS CULPA POR ESA HUEVÁ.



El disco que compraron todos los weones que se averguenzan de si mismos y deben burlarse de ello para pasar el bochorno.


No tenemos placeres culpables. No nos adherimos al hueveo kitsch. Los takillas simplemente hacemos lo que nos gusta, cantamos lo que nos gusta, vemos los programas que nos gustan, y comemos en lugares que nos gustan. Somos takilla porque no hemos escondido nuestros intereses por miedo al ridículo, y no hemos cambiado nuestros gustos por la moda.
Porque lo takilla nos llega mejor que lo guachaca. Porque es menos grave que el anarkismo. Lo takilla nos permite desarrollar actividades socio-culturales transversales. Nos permite no ser cuicos ni cumas, nos permite no ser ni tan huevotes ni tan brillantes… nos permite entender y desarrollar temas takilleros y cuestionarnos cuán takilla somos. Porque lo takilla es:

- Lo chori
- Lo extraño
- Lo novedoso
- Lo perfecto
- Lo imperfecto
- Lo amigable
- Lo agradable
- Lo posible
- Lo deseable
- Lo real
- Lo irónico
- Lo graciosamente cruel
- Lo puntual
- Lo que tú quieras

Takillas todos. Takilla mi gato. Taquilla el guatón Celeuro. Takilla el Toro. Takilla el Arriagada. Takilla Valdivia. Takilla.

7/21/2006

Go to Valdivia, Soundtrack of the motion picture

Me despedía desde el bus. Torito y su Carola me mostraban carteles que me hacían llorar. Mi Carola y mi santa madre me miraban con ojos de vidrio. De fondo sonaba ''so happy toghether'' de los Turtles. Busqué quién cantaba esa canción hace años... El Christian Bravo me había dado la respuesta algunos días atrás y yo estaba feliz… razón de peso para ponerla en el mp3 que me acompañaría durante el viaje.




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Me alejaba del terminal de buses, y mientras la figura de la mujer que más amo se hacía pequeñita, sonaba ''Jealous guy'' de John Lennon. Cada vez que la escucho es automático recordar a Cristiancito Del Canto silbando la melancólica estrofa que vuelve a un clásico a una canción perfectamente ñoña.


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El camino en la carretera comenzaba con los dos minutos y el ''Tema de Adrián'', mientras el horrendo San Bernardo iba quedando cada vez más distante, no podía dejar de recordar esos pendejos días punkis en que todo era tan huevón e inocente que jamás nos habríamos puesto a pelear a martillazos con skinheads fascistas de poca monta.


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Me calmé solo cuando comenzó a sonar ''Juanito laguna remonta un barrilete'' de los Inti. Esa gran cantidad de voces me hizo respirar un rato y tomarme con más calma el hecho de partir. Este es un tema tan grueso y a la vez tan interiorizable que si un día despiertas cantándolo, es muy probable que el resto del día tengas nostalgia de todo… y lo digo por experiencia.


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En los buses ponen películas... Y creo que es para hacer que los pasajeros no lloren. Claro... Gran parte de la pena nacional está en los terminales de bus, las estaciones de tren, los aeropuertos... Pero los viejos no se equivocan. Hay que llorar por lo menos un poquito, sentir pena de vez en cuando. Es tan agradable como ponerle limón a una herida… ¿cachai o no?... algo te lleva a hacerlo, y aunque puede ser huevón se disfruta sufriendo. Pregúntenle a Lucho Barrios (de quién esta vez no llevé canciones).


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A esa altura de la noche, ya empezaba a sonar ''Pasajera en trance'' de Charly García. Que tema más propicio. Versa ''...ella esta por embarcar, quizás consiga un pasaje en la borda...''. Pero tal vez la canción que me ponía más melancólico era ''las meninas'' de Mecánica Popular ''...mañana sacaré pasajes pero no sé adónde...''. Yo te lo digo. Si escuchas esa canción y no te pasa algo, es porque eres un huevón sin corazón. Sí de simple.


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El sueño en los buses no siempre es grato. Generalmente el primero que se duerme, es el roncador (y lo primero que se te duerme a ti es el culo). Como si no fuera suficiente tener que aguantar el movimiento. Es probable que duermas por intervalos. Cuando llegas a Temuco, es menester encender la FM e interiorizarte con las noticias de la mañana de la realidad provinciana, acompañado con las rancheras más taquilleras de la zona (donde fueres haz lo que vieres).

La señal muere después de pasar Lanco. Cuando eso pasa comienza a sonar ''Salvapantallas'' de Jorge Drexler, que es la canción que decidí llevar para recordar a la Carola. Qué buen descubrimiento fue Jorge Drexler para mí el año pasado!... 100% recomendable.


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Cuando por fin entras a Valdivia, te recomiendo ''Las lluvias del sur'' de Schwenke y Nilo. Es un verdadero clásico. Es probable que ellos lo odien, porque llevan 25 años de carrera, y es el tema que más les piden tocar en cualquier lugar... debe ser esa cosa de la melancolía del casete grabado… en ese tiempo en que era la única forma de escuchar y no como ahora que todos los caras de raja bajamos los discos completos de Internet y no le pagamos derechos de autor a nadie. (bueno… yo por lo menos trato de no hacerlo con los grupos que me gustan de verdad...)


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Finalmente llegas y la música no importa. Si tienes suerte, sonarán truenos que te ponen la piel de gallina. También puede estar lloviendo tan fuerte que no escuches ni la sirena de los bomberos.

Ya estoy semi instalado. Y si bien no estoy buscando música nueva como loco, sé que muchas otras canciones están a punto de convertirse en clásicas. Es huevá de esperar.

El blues del gato

Este blues dedicado al gato, que me visita en sueños y me pide agua de la ducha.



Antes de caer muerto
yo vere a mi gato tuerto
llorando de pena
y con su estomago revuelto

ya no tendra fama
ni el agua que emana
de la llave de la ducha
muy temprano en la mañana

nadie rascara su pelo
ni limpiara del suelo
sus huesos de pollo
y los rastros de su celo

cuando me muera yo
se muere tambien el gato
porque o se caga de hambre
o se aburre todo el rato.

7/07/2006

Paria

Escrito en la palm a las 2:15 am, camino a Valdivia.

Como decía el cabezón: las visitas son como el pescado... A los tres días, apestan.

Pienso en este momento, que mi paso de visita por Santiago lleva mas de tres días, y antes de apestar, es necesario darle un poco de oxigeno.

El hombre antiguo prefería ser nómada. Eso del sedentarismo se dio después, a causa de la comodidad.

viví en Santiago desde mi nacimiento hasta los 14 años. Lo más lejano que conocía era la laguna de Aculeo. Cuando el cabezón se aburrió de Santiago y decidió probar suerte en el sur, corrí tras de él para hacerme hombre lejos de la chapa de pollerudo que me colgaban mis hermanas. Para demostrar que no dependía de nadie. Para aprovechar de vivir aventuras y partir desde cero.
Con el prejuicio aprendido desde la niñez, de que el provinciano es inferior, llegué con mis bototos y mi mohicano a valdivia. Aprendí en los 6 meses siguientes, que la educación adquirida hasta ese momento era intrascendente para volverme un SER. Una ser capaz de escuchar a otro ser. Un ser comprometido, y no ajeno.
Cuando logré ese equilibrio, dejé de sobrevivir y comencé a disfrutar. Disfruté de la pobreza de la gente. Disfruté el mate ofrecido por una señora con las manos sucias. Disfrute de las calles de barrio y definitivamente disfruté del olor a humo y percan de la ropa de cualquier persona que me abrazaba.
Me enamoré de Valdivia. Me enamoré de una mujer de Valdivia que me sigue hasta hoy.

Debí tomar la decisión de partir a Puerto Montt junto a la Mau y la Carola. Cumplía ese invierno, cinco años viviendo el Valdivia. Me alejé con mucho dolor, pero con la convicción firme de volver ahí algún día a criar a mis hijos.
La pasada de 6 meses en Muerto Montt fue algo dolorosa. Lo único que recuerdo con total melancolía, fue el descubrir la música de los Mecánica Popular. Pude verlos ahí en vivo por primera vez en mi vida, y comencé a contactarme con ellos desde ese momento.

Volver a Santiago a esa altura ya era imperativo. Nos instalamos con camas y petacas en un departamento semisubterraneo en el parque Bustamante y comencé a reabsorber lo que significaba volver a la city. El estudio me trajo buenos amigos, y mecánica me trajo nuevos hermanos. Conocí un nuevo mundo en que podía aplicar lo ya aprendido durante mi largo viaje.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque ahora estoy apunto de partir de cero, creando una nueva vida en Valdivia. Mas viejo, más gordo y ligeramente más inteligente, tengo hoy la posibilidad de volver al lugar que más me marcó en la vida.

Aun no lo he decidido. Aun no es concreto. Pero pase lo que pase durante los próximos días, necesito que sepan que todos ustedes han sido importantísimos en el desarrollo de todo el plan maestro.Que los quiero a todos de una forma especial. Que los estaré esperando para las vacaciones de invierno.


n.d.a: Ya lo he decidido. Ya es concreto. Parto el 17 de julio... estén atentos.

6/01/2006

Tren al sur (parte 2)


Al día siguiente era hora de partir. Una buena agarrá de mechas matinal con la Carola nos tuvo odiosos como desde las 9:00 hasta las 12:00 del día. Claro... nada es tan perfecto... nosotros también peleamos... pero que chucha... a las 12:30 ya estábamos reconciliados y listos para ir al súper a hacer las compras de campo.



Chun Li atacando al héroe de la historia, Ryu.


Mis cuñados hicieron gestiones y arrendaron nada menos que UNA MICRO!!!. Imagínense el hueveo máximo dentro de eso! éramos como 7 adultos y ocho cabros chicos. Como les decía, pasamos al super, donde además nos esperaba el Guatón Celeuro, que a esa hora estaba bajando del brownie de marihuana de la noche anterior (no es chiste... todavía andaba volao). Cuando uno va al campo, debe siempre considerar llevar cosas para la casa. Es una ley. No es una cosa como "jum... podría llevar algunas cositas para mi estadía..." No señor. Nosotros, los del sur debemos llevar todo lo que podamos (aprendan, malditos seres urbanos). La lista contemplaba:

- Saco de harina de 50 kilos.
- 7 kilos de pan.
- Una par de garrafas, cinco botellas de pisco, cinco de ron, y las bebidas para darles el bajo.
- Longanas y carnes varias (para un regimiento, la verdad).
- Miles de otras cosas, pero en cantidades industriales.



Cargamos todo y partimos. Yo que no tenía ninguna gana de comer a la hora que me desperté, comenzaba a sentir el llamado de la selva. La guata me exigía una satisfacción, como si me pegara con un guante en la cara. Sacó entonces la Carola desde una bolsa de papel un baggette entero con pastriami, solamente para mi. Un metro de sandwish que su servidor despachó al puro estilo traga sables. Es que no hay caso... la Carola nunca se equivoca. Sabía que me iba a pasar eso. En ámbito organizacional eso se llama "proactividad".



Todos en la carretera conversábamos y contábamos chistes. Joaquín (el hijo de una de mis cuñadas) fue bautizado como "El hombre que obedecía", ironizando sobre su nulo sentido congénito del hacer caso. Sebastián (el más grande de la pandilla de niños) cantaba en inglés de la "bricney spirs pop" unas canciones de los guns and roses (es increíble como nunca han dejado de prender en el sur los guns). El Guatón Celeuro dormía con una burbuja en la nariz, como mono animado japonés. Todo iba perfecto.

Para llegar al campo, hay que pasar por Osorno, la ciudad más fea de Chile. La ciudad de esos chuchasumadres que molestan como tábano porque a Valdivia le van a conceder ser capital de la futura región de los ríos. Así que mientras pasábamos por el centro, entonamos bellos cánticos de sexual democracia, a todo hocico:

"VALDIVIAAAA!!! QUE LINDO ES VALDIVIAAAA! VALDIVIAAAA.... VALDIVIA CAPITAAAAL...."

Fue la delicia de los niños gritar hasta el dolor de garganta. Se reía toda la micro como jauría de hienas. Estábamos en la misma casa de los osorninos, gritando por Valdivia. Francamente, un acto heroico.

Llegamos al campo cuando ya todo había oscurecido. Solo distinguimos la casa por mi suegro político, Omercito, que hacía señas con una linterna. Después de un show para entrar la micro al sitio de la casa y los saludos de rigor, Omercito me hizo los honores con una botella de chicha de manzana, para empezar a tomarla al tiro no más.



Tomamos chicha y cantamos hasta como las 12 de la noche. De ahí a acostarse, para empezar a darle desde tempranito al otro día.

En el campo los gallos cantan de verdad. Como a las 5 de la mañana ya nos tenían a todos despiertos. Nos levantamos y la Carola le prohibió a Omercito darme un vaso de chicha de manzana de desayuno (claro... eso lo supe después). En cambio, en la mesa de la cocina (y con la cocina a leña prendida) se apostaban sendas bandejas de huevos revueltos (de gallina de campo), mermeladas varias (de frutas de campo), queso (de campo) y pan amasado (ídem). Creo que con un desayuno de esos en Santiago puedes pasar de largo hasta la noche. Como éramos erramos tantos, pasábamos por turnos a la mesa. Claro... con mi amigo Guatón Celeuro estuvimos sentados comiendo como tres turnos. Es que ese tipo de pataches hay que aprovecharlos.



Cuando salimos al patio, vimos que Don Oscarín (el mozo de la casa del campo) ya había prendido el fuego para empezar a hacer el asado. Sobre una lata de 2 metros de zinc reposaban las brazas del infierno, capaces de derretir las piedras. Y más allá en una olla destapada, reposaba el inerte y descabezado cordero esperando ser el centro de la mesa... el puro pensarlo nos daba, al Guatón y a mí, hambre.



Me fui un rato a macabear a la Carola. Cuando salí otra vez al patio, el Guatón Celeuro había desaparecido. Hice mis averiguaciones y descubrí que había partido a la casa del tío Auvín (creo que se escribe así), junto con Omercito y un par de cabros chicos, a buscarlo a él y a su señora para que vinieran al asado. El tío Auvín vive a un par de cuadras (de campo) de la casa de la abuela. Así que la Carola sugirió ir en su búsqueda. Cuando llegamos después de 20 minutos de caminar y subir cerros encontramos a guatita como invitado espechal, comiéndose las empanadas fritas que estaba haciendo la señora del tío Auvín, y tomando chicha de una botella que tenía guardada Omercito. En resumidas cuentas, lo habían recibido como a él le gusta.

Resultó que además del viaje por la invitación, éramos los encargados de llevar el palo (fierro) para el asado. Como el cordero era tan grande, y además que el asado iba a ser doble (un palo para vacuno y el otro para el cordero), era del todo necesario. Una vez habiendo regresado, la hecatombe fue total.


(N.d.a: Este no es el asado original, y a este viejo no lo conozco)


El asado estaba a cargo de mi cuñado (El Ingeniero Ulises) y de Omercito (Mi aguatero personal). Yo estaba encargado de cantar unas canciones con el cuatro , servir chicha (en vasos que tenían que tomarse al seco) y cortar pedacitos de carne para ir probando. Por supuesto, era acompañado en todo momento del Guatón Celeuro que empezaba ya a sentir los estragos del jugo de manzana fermentado.

El asado comenzó a prepararse a las 2 de la tarde mas o menos y a eso de las 5:30 ya estaba listo. Por mientras las mujeres en la cocina, cocían papas, desgranaban choclos, pelaban tomates y ponían la mesa. A eso de las 6:15 (cuando ya estaba oscuro) entramos a la casa a comer. Claro... Omercito, Ulises, Celeuro y yo, estábamos completamente bajo los efectos del alcohol. Comimos un poco y seguimos tomando chicha y vino, que se había dispuesto estratégicamente en la mesa para acompañar el cordero. Después de tres o cuatro "salud" (al seco) ya estábamos hablando incoherencias. Trataba de mirar fijo a la carola, pero como que el resto no se quedaba quieto. Por supuesto, la Carola no me celebraba, y creo que lo mismo le pasó a Ulises con su señora y a Omercito con la suya. El único que seguía chupando y comiendo era el Guatón, que más encima había quedado al medio de la mesa y que tenía a todos cagados de la risa.


Jesús takilla en la última cena, igual que El Guatón Celeuro, engrupiendo a los comensales.


Para que se me pasara el efecto etílico, decidí acompañar a la Carola y a mi suegra a dejar a la señora del tío Auvín a su casa (si... esas dos cuadras de campo). El camino era una boca de lobo y no podías ver la punta de tu nariz. Anda a saber cómo fue que paso que en medio del camino apareció el Guatón Celeuro haciendo ruidos de animales, cual chupacabras.

Una vez cumplida la misión, habiendo despertado de ese letargo alcohólico, volvimos a la casa, a lo que quedaba de fuego. Y en realidad quedaba harto... el Ingeniero Ulises, había puesto mil quinientos troncos sobre las brazas y el fuego ya era una pira para quemar brujas. Salió a escena nuevamente el cuatro, pero esta vez, acompañado de las botellas de pisco y de ron que aún estaban invictas. En media hora la escena se había vuelto surreal, con unos cantando, otros conversando, otros chupando y el resto escuchando atentamente los chistes cochinos del Guatón Celeuro. Y claro... ése fue el panorama que más llamó la atención, pues a la media hora todos exigían más y más chistes, y de más y más grueso calibre.

Después de todo eso, solo recuerdo estarme riendo en la cama mientras la Carola me hacía callar por despertar a los cabros chicos. Lo que me daba más risa todavía.



El día siguiente estuvo muy bueno... después de una ducha fría, para despertar y pasar el dolor de cabeza, la tónica fue parecida a la del día anterior.... Un disco lleno de carne.... mucho alcohol.... en realidad eso de andar curao todo el rato hace que uno no recuerde detalles (efecto secundario?... o primario?).

Cuando al día siguiente tuvimos que partir (hacia Valdivia primero, luego hacia Santiasco), estábamos todos con el síndrome del fin de las vacaciones. Ya sin ganas de cantar arriba de la micro, pasamos sin pena ni gloria a dejar a todos. Luego el Guatón Celeuro y Ulises nos condujeron al bus que nos llevaría a la Carola y a mi de vuelta a la rutina de todos los días.



Cada vez que me voy de Valdivia pienso en cuándo será el día en que vuelva. El día en que pueda escuchar las "lluvias del sur" de Swenke y Nillo sin ponerme nostálgico... el día que pueda irme a la playa en 15 minutos de ganas de escapar... el día en que quiera estar toda la tarde sentado al lado de una estufa comiendo castañas cocidas, mientras afuera la lluvia es tan fuerte que no te deja escuchar a tu amigo ofreciéndote mate amargo.

No puedo pretender guardar para mí todo aquello. Cuando vuelva a Valdivia, los esperará para las vacaciones de invierno.

Nota final: La weá de fotos del blogger vale hongo, así que no pude subir fotos originales. Será pa la próxima, con otro hosting.

5/10/2006

Tren al sur (parte 1)

Ir a Valdivia es para mí volver a esos momentos de mi vida con olor a asomagado de ropa y neblinas ahumadas.




Amo esas tardes interminables de lluvia torrencial y esos 10 minutos semanales en que el cielo se abre y los rayos de sol te pegan como en verano, haciendo una foto perfecta para el póster evangélico de la paloma y los rayos de sol.

Cuando sé que tenemos que ir a valdivia, amo más a la Carola, prescindo más de Santiago, me acuerdo más del guatón celeuro y me pongo ansioso. Fué en ese marco en que decidimos partir en tren. Ida y vuelta.



Gracias a EFE, el tren está volviendo al sur, como si se hiciera realidad el sueño de los antiguos. Si vas a Valdivia, el tren te deja en Temuco y desde ahí partes en bus. Demoras aproximadamente dos horas más que viajando en bus directo desde Santiago, pero vale la pena. Indudablemente vale la pena. ¿por qué?... te lo explico:

1. Puntualidad. Si el tren dice que parte a las 12:07, la huevá es a las 12:07. mala cueva pal que se quedó abajo.
2. Cigarro. Si fumas, tienes un espacio destinado a tí en el tren. Tienes un cenicero entre los vagones, en donde nos juntamos todos los fumadores a conversar (gritar en realidad).
3. Comida. Generalmente hay sándwich y esas cosas ricas... pero para hacerla entera, gastas un poco más de plata y te comes un pedazo de lomo como en el mejor restaurante de carne inmóvil de la capital. Vale la pena por lo menos para decir que has comido en el coche comedor.
3. Piscolas. Y ron. Y si eres más rata, un wisky. Puedes quedarte chupando hasta las 3 de la mañana e ir a acostarte RAJA. ¿Has viajado curado?... realmente una experiencia notable.
4. Espacio. Lo reconozco. Soy un teletubi. Mido más que el promedio, por lo tanto si no tengo espacio para mi abultada humanidad, no duermo y ando idiota. El tren en cambio, tiene asientos de primera, como un bergere de casa, con reclinación de 160º. Los asientos tienen enchufe para celulares o notebooks, y hasta wi-fi. Si yo viajo bien en esos asientos, imagínate a la Carola que es el 60% de lo que yo soy. Va como queen.

Tiene muchas otras características que lo hacen mi medio de transporte favorito.

Bueno... pudimos experimentar todas estas cosas en nuestro viaje. Llegamos 40 segundos antes de que el tren se fuera (alcanzamos a subirnos y partió). Lo primero que hicimos fué partir al coche comedor, a sacarnos el hambre del "chavo del 8" que llevábamos a cuestas, y a llamar por teléfono para terminar de coordinar los detalles.



Después de unos buenos pedazos de carne y unas Kunstmann, cayeron unas roncolas a la mesa, y como por arte de magia nos habían dado las dos de la mañana, pololeando como liceanos.

Previa pasa al baño y cigarrito en el entre carro al lado de un viejecito taquillero, llegamos a dormir a nuestros asientos. Dormimos como tronco, y despertamos con los primeros bocinazos del tren llegando a Temuco.




Hicimos el trasbordo y partimos a Valdivia. Que quieren que les diga... Nos tocó el mejor de los mejores soles. Si bien echaba de menos la lluvia por esos lares, la gente estaba más feliz que perro con pulgas. Es típico que sale un poco de sol y todos sacan las sabanas por la ventana.

Cuando llegamos a Valdivia, mi cuñada nos esperaba con desayuno sureño. Pan amasado, mermeladas, paté, mortadelas artesanales y el típico té con agua Valdiviana... demonios... debe ser el té más rico de la galaxia!. El agua en Valdivia es tan especial, que se demora como dos minutos en sacarte el jabón de las manos cuando te las lavas.

Ya cumplido con el ritual mañanero, fué la hora de partir a buscar al guatón celeuro. Esa tarde debíamos ir a la casa de la Melodía (mi hermana), que vive en Niebla (la playa), con el Bicho (mi cuñado) y el Alén (mi sobrino de dos años que se cree Bob Marley) y el cabezón (mi viejo).

Cuando llegué a la casa de mi amigo, solo estaba su madre esperándome con el almuerzo: un plato de carbonada de collofe (cochayuyo) ES-PEC-TA-CU-LAR. La tía Ana María (alias tía celeuro) es un amor.



Después llegó el Guatón Celeuro y al ratito, su hermano Pablito Celeuro. Después de los abrazos, cantos de rigor (con el cuatro, que fué mi compañero musical en esa oportunidad) y hueveos varios, partimos al terminal de colectivos que van a la playa, a juntarnos con la Carola y partir al primer carrete del güikén.



Pasamos al supermercado a aperarnos de alcohol y carne. Llegamos cuando la melodía justo se estaba yendo a hacer un trámite a Valdivia con el pequeño Alén. Entonces, solo debíamos encontrarnos con el cabezón y el bicho en la casa. Llegamos golpeando la puerta con las patas y de inmediato hicimos unas piscolas cargaditas.
Bichito le ofreció a guatita unos brownies mariguanos experimentales que tenía en el horno y guatita no lo pensó dos veces. Se comió de entradita y con cara de felicidad la delicatessen.

Por mientras con el Cabezón y la Carola cantábamos abrazados canciones de Quilapayun y el poco carbón que llevábamos hacía transpirar unos pollos a la rana sobre la parrilla.

Como a las tres horas de eso, (y después de haber degustado el frogger chicken), el guatón Celeuro empezó a despegar como si la casa de mi hermana fuera Cabo Cañaveral. Repetía a cada rato que nunca había estado tan volado en su vida, y se reía de la ampolleta. A esa hora ya había llegado la Melodía, y comía pollo en la mesa, mientras el Alén cerraba los ojos y bailaba con "guitarra de aire" un video de Bob Marley que sonaba en la tele.


Fué mucho. El guatón se tuvo que dormir un rato. Cuando ya estaba bajando, decidimos irnos... debiamos llegar a la casa de mi cuñado en Valdivia, para dormir y partir al día siguiente al campo.

Continuará...

4/26/2006

Seamos amigos, seamos hermanos.

Hoy le cambié el agua al acuario. El acuario es el hogar de W. Johnes y sus amigos-alimento, los guppys.

Cada vez que hago una operación de renovación total o parcial del agua, dejo en el suelo a W. Johnes, y queda mi departamento a sus anchas, para todo su goce personal.

En un principio, la tortuga era nuestra única mascota, pero desde que llegó el gato, ha tenido que aprender a vivir en armonía. Lo espectacular de todo, es que esto se ha dado de una forma mucho más que choriflai.





cada vez que dejo a la tortuga paseando por la casa, el gato nisiquiera me molesta. No me pide agua de la llave, ni comida en su plato espéchal, ni jugar con el palito y la bola. Nada. Se quedan las dos (la tortuga y el gato) jugando hasta el hastío.

¿Qué provoca una amistad tan freak?... anda a saber tú. Lo que yo sé es que esta cosa se da en las más amplias esferas.

El tatita Rodrigo, por ejemplo, es amigo de la Lala. El tatita nos doblaba la edad a todos en el instituto, y la Lala era la más chica de todos. Se juntaban para hacer los trabajos más cototos, y siempre les iba bien. ¿Qué tenía de especial esta pareja?... al tiempo de que me unieran a su grupo para hacer la tesis lo entendí. Eran los dos igual de ñoños. Es raro, pero su idea era que la amistad real era un modelo difícil de detallar, y por ende solo tenían conocidos, y no amigos. Las huevas. Si se faltaran uno al otro en algún momento se sentirían cojos. Tanto que hasta el día de hoy trabajan juntos y hasta van a ser padrinos de la Amanda. Siempre tratan de dilucidar cuál de ellos necesita más del otro... sin otro fin que hacerse enojar mutuamente.



Cuando chico era amigo del Fatalo. Ese huevón era el más malo del barrio. Mataba ratones y pájaros con una sonrisa en el rostro. nos juntábamos todos los días desde los 8 años hasta los 14 más o menos. De ahí se puso bueno pa las minas y el carrete y yo tenía la cabeza puesta en otras cosas. Sentí que nos alejábamos cada día más hasta que me fui a Valdivia y no nos vimos más. Claro... como buen carretero santiaguino partió un verano a mi casa en Valdivia (sin que yo tuviera idea) y se quedó como un mes. Cuando se fue se llevó una polera mía de los 2 minutos y un encendedor que me había regalado la Carola. No fue por eso que se me acabó el interés por mantener la amistad, sino que porque en algún momento nuestros intereses cambiaron, y mientras yo trataba de pasar por el mundo sembrando cosas importantes, él solo quería sacar la mejor tajada de todo y estar guata al sol la mayor cantidad de tiempo posible.

Me ha pasado varias veces hacerme amigo de gente extraña. En Valdivia está el Guatón Celeuro (si si si.... otro día les explico por qué le decimos de esa forma). Lo conocí al segundo año de estudiar en el populoso liceo de huachocopihue (no se rían... así se llama el sector), el Thomas Cochrane. El guatón (en una de sus aventuras tipo Chuck Norris) venía llegando de una operación de apendicitis que le impidió hacer el servicio militar. Desde ese día que lo encontré amarillo sentado en una banca con 10 puntos en el lado derecho de la guata, nos volvimos inseparables amigos de amores, penas drogas y rock and roll. En su casa me aman y además ocupo su baño tal y como si fuera el mío. Osea, me siento en mi casa.



La gracia del guatón y de la mayoría de mis amigos es que nunca te cobran sentimientos. Puedes estar 100 años sin tener comunicación... pero cuando los vuelves a ver es todo igual... como si nunca hubiera pasado nada.

Cuando empecé a trabajar en mi ultima pega me encontré con dos grandes de principio: el Enano y Cristiancito. Me hicieron caer de una en el ambiente oficinesco de almuerzos recalentados en el microondas y japiaguerz. Luego de eso llegó Toro. Uno de los huevones más choros que conozco. Atacaba cualquier problema diario u obligación cantando canciones de los Auténticos decadentes, lo que me demostraba inmediatamente con qué sujeto estaba tratando.



Con el Toro pasamos aventuras cada vez que nos juntamos. Es una fuente inagotable de estupideces, y la explotamos al máximo. Tanto que cuando quedamos sin pega en vez de achacarlos, nos agarramos una semana entera pal hueveo. Recuerdo también, en un japiaguer, haberle dicho a todos sus amigos y a su polola (a quienes recién veníamos conociendo) que trabajábamos en el porno y que el Toro esa asistente de cámara en las filmaciones de películas. Claro... era algo no muy lejano de la realidad, pero tampoco era tan serio para mí (con cinco Schop puestos). Creo que con eso se ganó la primera tirá de mechas de parte de su polola por su nueva ocupación, y la admiración de todos sus amigos publicistas.

El Toro nunca se puso grave... Todo lo contrario. Creo que ese es otro factor común de mis amigos. El humor cáustico y sin anestesia. Tal como el Yili y el Arjona.

Al Yili y al Arjona los conocí en el Instituto también, sentados afuera del supermercado a las 12:00 comiendo pizza y tomando cerveza. El Yili siempre tiraba tallas desde el rincón, y se reían hasta los profes. Tiene la pinta de un negro con peinado afro y de comerse a todas las minas. Esa impresión me daba a mí, hasta que me dí cuenta de sus verdaderas intenciones. Cuando en la micro le pregunté... ¿Qué vay a hacer cuando salgai del instituto y ganís plata? me respondió: Comprarme puras chelas.



Arjona se ponía intelectualoide y hacía reír por lo engrupido. Caso excepcional fueron las famosas "rifas de Arjona". Vendía a $300 la oportunidad de optar a fabulosos premios etílicos. Le compraba hasta el rector. Y está claro... el huevón nunca tenía los premios. Se quedaba con la plata pa carretiar con su amigo Maxtor en fiestas de eurobeat.



Creo que la vida está hecha para llevarla con amigos. De esos que te recogen y que te acogen. O de esos que rescatas tú de cualquier mal paso de la perra vida. Como si un niño pusiera su dedo en la grieta del dique de tu alma.




Dedicado a todos mis amigos no citados, que son muchos e irán apareciendo paulatinamente en la bitácora.

4/22/2006

Perder el juicio

El otro día la Mau le compró al gatito un juguete bien simple. Un palo con una cuerda, la que tiene amarrada una pelota de la que cuelga un cascabel.





Claro... parece que la gata estrella no quiere bulla en su casa, así que lo primero que hizo fue morder el cascabel hasta sacarlo del juguete y dejarlo inutilizable.

Mientras la veo remover la arena de su caja sanitaria pienso en cuántas cosas puede hacer mi gato con los dientes.. es realmente fabuloso. Saca pelusas de la alfombra, rompe los huesos de pollo que encuentra en la basura del patio, y desarma cintas de regalo (vaya a saber yo qué tiene en contra de las cintas de regalo).

La cosa es que los humanos, supuestamente más interesantes, inteligentes, evolucionados y pillos tenemos la peor dentadura de la fauna mundial.


¿Conoces a alguien sin tapaduras, coronas, implantes de titanio o caries?

Hay algunos winners que abren las botellas de cerveza con los dientes... no se. Yo no me atrevo ni cagando. En lo personal, tengo una corona desde hace unos meses atrás y no es algo que recuerde con cariño (de hecho aún siento que es algo ajeno a mi boca). Pagaría diez veces lo pague por la corona por que hubieran podido reparar la muela cariada. Según el dentista, una carie me devoró la muela. Linda la huevá. Un año antes me había hecho radiografías y había salido que no tenía NIUNA WEÁ DE CARIE. Odié a le especie humana en cada hora que pasé bajo el luminoso foco del sillón del dentista y la maquinita tipo Dremel que suena ñiiiiiiiiiñiñiñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii....


Valdivia es re taquilla (en otra ocasión les hablaré de Valdivia), y ahí vive mi amigo el Guatón Celeuro (otro día les explicaré el porqué del sobrenombre Guatón Celeuro). La cosa es que los dentistas de las provincias no son algo muy sofisticado. es más... deben tener el mismo arsenal de trabajo que tenían los dentistas que trabajaron sobre nuestros padres en los años 60.


Un día llegó el watón y me dijo...

- Guatíta! - Así me dice a mí el Guatón Celeuro - Me sacaron la muela del juicio final!!!
- Yaaa.... - Yo estaba maravillado... el watón Celeuro cuenta todas sus historias como películas de Chuck Norris - Cuéntame weón! cómo te la sacaron...
- Chucha guatón... no te imaginai.... el dentista era un viejo igual al abuelito vitaminas del Quirquincho.... Yo tenía la muela tan imposible de sacar que el weón se paró en los brazos el sillón para hacer palanca y que la muela saliera... mientras la movía sonaba como si aplastaras una caja de cáscaras de huevo .... crcrcrcrrrrcrcrcrrrrrcrrrr... (jejeje soy el maestro de la onomatopeya).
- Increíble guatón celeeeeeuru! - le celebré - ¿Trajiste la muela?
- Sipo guatita, aquí está - Y levantando la solapa de su chaqueta de mezclilla, sacó la muela más grande que alguna vez en mi perra vida he visto.
- Pero guatón... esa huevá te la robaste de un matadero ...-
- No guatita.. si es mía... cacha el forado que me dejó en la encía....

Esa huevá fue el acabose. Al guatón celeuro no solo le habían sacado la muela del juicio, sino que la habían masacrado!..... ese era el cráter más grande que he visto alguna vez en una encía. Desde aquel día recé incansablemente noche tras noche para que a mi nunca me creciera una muela del juicio. Y.... adivinen... a la semana ya estaba con ganas de aflorar un lindo molar en la parte más inaccesible de mi boca. Crecimiento que nunca llegó a puerto y que tuvo que ser intervenido hace dos meses. Sí señores.

Operación de muela del juicio. Eternamente le hice el quite a operarme la encía para sacarme la muela que ya cumplía como 7 años a medio salir. El Christian y la Andrea me agarraban pal hueveo cada vez que se acordaban, pero yo me hacía el tonto. Pasó, por supuesto, que la huevá se hizo insoportable en el momento menos indicado. Estábamos de vacaciones en Viña con el Enano (después hablaré del Enano), Cristiancito (después hablaré de Cristiancito) y el Toro (siempre hablo del Toro) y el dolor me tiró a la cama con fiebre. Era una semana de vacaciones para dejarlo todo atrás e intoxicarse y yo estaba acostado con fiebre mientras mis amigos tomaban piscola y jugaban cacho.

Odié a la biología y al cuerpo humano y a mi eterna costumbre de no hacer las huevás importantes hasta que es urgente.

Aguanté el mal paso y saqué una hora para operarme la maldita muela. Pero... eso no era todo. La radiografías nuevas mostraron que la muela del juicio de arriba venía por los palos, acercándose a su punto de ebullición sin que nadie se diera cuenta antes.

Perfecto. Ahora la weá me saldría el doble de caro y el doble de doloroso. Como diría el Caco (ya hablaré del Caco) SALAOOOO!

Me sacaron las muelas y me sentí la raja. andaba con puntos en las encías, pero no me parecía tan grave. Tanto que preferí no tomar descanso y partí inmediatamente a la pega (ex pega) a trabajar.

En la noche quedó la cagá. La Carola y la Mau tuvieron que soportarme quejándome hasta por respirar. Odiaba el mundo, las muelas, el clonixinato de lisina y a John Quijada con su canción del diente blanco.



Debo reconocer que después de todo es período ahora llevo una vida masticable bastante normal.

Caso aparte es lo que le pasó a la Kuky. La Kuky es la hermana del Toro. La pobre había estado por días preparando su operación de muela del juicio. Dejó su testamento, congeló sus óvulos y puso comida en el plato de la Dominga (su perra no-estrella). Cuando llegó el día y estando en el quirófano con la encía más expuesta que Nelson Mauri, el doctor de dijo (con voz de peoneta de la ccu): Oiga señorita... mire... no le vamo a poder ná sacarle la muela, mire que tiene la otra muela que se le montó, entonce tinimo aquí un problema de montaciones vió?... así que la vamo a cerrarla la encía que está abierta y la vamo a mandarla pa la casa hasta que cicatrice y la operemo.... pero aquí hay que dentrar a picar vió?



Y ahí esta hasta el día de hoy mi amiga Kuky... convaleciente como si le hubieran sacado una muela, tomando analgésicos como si le hubieran sacado la muela, con licencia médica que dice que le sacaron la muela.... Pero con la muela atormentándola desde lo más profundo de su encía hasta su espejo, al que termina odiando por verse los cachetes de kiko.

Definitivamente tenemos que evolucionar a un modelo más amable, barato y sencillo. Si tuviéramos una sola encía o una sola pieza dental que cubriera toda la boca sería fenómeno. Aunque nos veríamos como Pepe Cortisona, no gastaríamos plata en seda dental y no tendríamos esa marcas de pastas y cepillos mulas que ofrecen limpieza interdental que todos sabemos que es imposible... pero que compramos igual.



Lo que yo digo... no más dientes, no mas caries. Arriba las placas, el fin de los males.


Para ver el blog de mi amiga Kukly haz click aquí: http://carolinascl.blogspot.com/

4/21/2006

El Redolés que le gusta a todos


A mi gato igual le gusta Redolés.
Cuando lo pongo de fondo mientras busco pega en el laborum, mi gata siempre se acuesta encima del teclado y hace sonar el maldito speaker del computador. Cada vez que lo hace yo digo.... voy a desconectar esa huevá de speaker.... pero nunca lo hago. Chilean style.







Yo creo que el gato encuentra taquilla al Redolés porque habla spanglish con las nutrias.

Yo encuentro taquilla al Redolés porque termina las canciones en cualquier parte, y desafina apropósito... así como si te estuviera hueviando todo el rato y más encima tu eres feliz.

Una vez me dijo el Nolo que las metáforas más extrañas son entendidas directamente por el alma, sin pasar por el fome nexo cerebral que acostumbra a hacer razonable cualquier estímulo. De esta forma, mientras menos lo entienda la cabeza, más fácil es de entender en la misma profundidad propia del soul de tu mismo myself.

Y Redolés es imposible entenderlo... casi todo el tiempo.

el otro día le dije al toro...

- Toro... ts ts ts.... vamos a celebrar la cesantía con el concierto del Redolés con Floripondio.
- Yap! y con piscola! – dijo mi paladín.

Cuando llegamos al galpón de Víctor Jara nos llevamos la linda sorpresa... no quedaban entradas... se habían ido todas en la preventa. Linda la weá. Empecé a llamar a todos los conocidos que podrían haber intercedido por nosotros para lograr una fucking ubicación, y las huevas. Teléfonos inexistentes, otros apagados, otros no contestaban. Con el Toro nos mirábamos las caras y escuchábamos un hueveo tremendo dentro de la sala (una huevá así como cumpleaños gola-gola). Ahí le dije al toro...

- Weón... hay que buscar a un revendedor... yo voy y tu me esperai aquí.

Pregunté a toda la fauna apostada en las inmediaciones del local.

- Loko.. estay vendiendo entrás? - Todos movían la cabeza. El único que me respondió fué un volao apoyado en un árbol, pero para serles franco, no le entendí absolutamente nada.

- Gabo!, Gabo! - gritó el toro desde una cola de rezagados que esperaban quizá alguna posibilidad de entrar - Estos weones de aquí tienen tres entradas!

Linda la huevá. Y yo preguntándole a los modelos de comercial de Clorox.

Los revendedores genios tenían la entrada a tres lucas. Probablemente las compraron antes en dos lucas, en la preventa. Pero el día del evento se iban a vender a tres lucas! osea.... ellos deberían haberlas vendido a cuatro lucas!. Habría que ser muy correcto, o muy tonto para explicarles su error. Compramos las entradas y entramos abriéndonos paso entre el gentío.



Logramos llegar hasta el borde del escenario (previa pasada por unas piscolas). Todos fumando hierba dentro del lugar... hasta el fumador pasivo andaba volao. ¡Que buen escenario pal Redolés!.



Salió y dejó la zorra. Ahora no toca con los ex-ex-animales domésticos, sino con Ruido Bustos. Hacen un formato rockero de dos guitarras, bajo y batería. Estaban sonando increíble y la gente estaba eufórica. Hartos rocanroles, chileno feo, el son del barrio Yungay.... La gente estaba echando la talla de manera increíble.

Lo mejor era ver dos huevones sentados en el escenario con las patas colgando (osea dándole la espalda al artista). Uno era igualito a Daniel Alcaíno y otro era igual al vocalista del grupo de cumbia villera "Amar Azul". cantaban y levantaban las manos como animando al público... jajaja... increíble... con el toro no podíamos dejar de reírnos. Lo más surreal fue cuando los mismos pintamonos se subieron al escenario a sacarse fotos con el maestro en medio de una canción. Lo que menos les gritaron fue que se fueran a la chucha.



Luego salió la floripondio... de ellos hablaré en otra oportunidad.

La gente siempre quiere escuchar la canción “Llegando a Yungay”. En esa canción cuenta la historia de un sujeto que llega a yungay con un cargamento de marihuana y tiene que arrancar de los pacos. El coro grita desgarradamente “no me revisen ahora... no me revisen, que la van a encontrar!!....
Es la raja... uno se caga de la risa.

Pero lo más impresionante es ver al Redolés de carne y hueso, que carga siempre esa mochila con poemas, boletos de micro y discos para vender. Percatarse que a pesar de que lo que él hace es considerado arte de élites, lo que hace le gusta a todos. Desde un cantante de musica villera hasta un gato.

La página oficial de Mauricio Redolés es http://www.mauricioredoles.cl

4/20/2006

La historia de un gato famoso

Claro... es re fácil.

El gato nisiquiera se tuvo que poner silicona. Ni botox. Ni sacarse los Michelines.

Y es famoso. Carerraja.

En realidad es gata, pero siempre me he negado a decirle "Charlot" como le pusieron la Mau y la Carola. ¿Y para qué?... si yo la estaba tratando de entrenar como un animal de combate, asesino por naturaleza, espanta-visitas no deseadas.






Hasta el momento había funcionado correctamente (comprobado por los constantes acosos a mi madre y mi novia, quieres fueron víctimas más de alguna vez de sus furiosas reacciones). Yo le tiraba la cola, la molestaba, le hacía correr, le enseñaba a salir a la calle.

Y un día sin brillo salí temprano y estaban filmando un video afuera de mi casa. Ví a un actor que no me acuerdo como se llama sentado en la cuneta del frente y una tremenda mesa de catering al lado. ..."un video más.. qué tanto..." me dije. La Carola me contó esa noche que habían estado (los del video) hueviando y acariciando al gato toda la mañana en la ventana.

Así pasó como un mes y medio cuando viendo a la Rayen Araya en telenoche, celebrando el lanzamiento del nuevo video de los Lucybell, Me dí cuenta de que habían ocupado a mi gato como extra. Ni casting, ni favores sexuales, ni niuna huevá cachai? El gato era famoso!.



Salió en las noticias de la noche, y no solo eso... además rotaría incansablemente en los medios auspiciados por esas transnacionales que promueven a Karen Paola y Glup!. Llamé al Torito. Torito sabe siempre qué hacer en estos casos:

- Oye weón... mi gato es famoso
- ¿Que no es gata?
- Ts.. no importa, Toro weón... la weá es que salió en la tele.
- ¿Y?
- Y que el gato es famoso poh weón.. Adonde la vió?

Ni me pescó el maricón. Tal vez no es pa tanto me dije, apagué la tele y me dormí.

Ahora pienso... ¡¡¡ Gato maricón!!!... se le subieron las ínfulas!. Si lo vierai.... Ya no toma agua del plato... le gusta que le abran la llave de la ducha para tomar de ahí!... que onda! quiere agua fresca, o si no simplemente no toma y se caga de sed!... Duerme todo el día! y se consiguió una amiga gata esfinge del edificio del frente (tal vez se amachó porque yo le digo "gato" o simplemente la fama la hizo volverse lesbiana). Salen en la noche al parque Bustamante y me imagino que tienen esas conversaciones de gatas bacanes.... Oye.--- ¿tu tomai agua del plato plástico?... yo no! nicagando! a mi si no me abren la llave de la ducha, no tomo niuna weá!

Pienso que los Lucybell me deben una explicación. O por lo menos una indemnización para pagar la cuenta del agua del edificio. Sacaron a la gata guerrera y me dejaron una gata artista.


¿qué me queda a mi?... pues nada más que ser conocido como...

El Dueño Del Gato
Bienvenidos a la bitácora del Gabo.

Para ver el video original, sigue el siguiente link: http://video.google.com/videoplay?docid=2994786499774316352&q=lucybell&pl=true